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miércoles, 18 de agosto de 2010

Los restos de una esponja marina, el fósil animal más antiguo encontrado

Los restos de una esponja marina de apenas medio centímetro de ancho que vivió hace unos 650 millones de años se han convertido en el fósil animal más antiguo jamás encontrado, según publica esta semana la revista Nature Geoscience.

Un sistema de reconstrucción en 3-D permitió deducir al grupo de investigadores estadounidenses que llevaron a cabo la investigación que los fósiles presentes en una serie de pequeñas rocas halladas al sur de Australia corresponden a primitivas esponjas marinas que vivieron entre 640 y 650 millones de años atrás.

En la primera mitad de la Era Neoproterozoica (hace entre 1.000 y 542 millones de años) la Tierra vivió un periodo de gran agitación: a la fragmentación del macrocontinente conocido como Rodinia se sumaron cambios en la composición de los océanos, que pasaron de una química rica en sulfatos a una abundante en hierro, y el incremento notable de los niveles de oxígeno en la atmósfera.

Podría decirse que este periodo constituyó la revolución biológica más importante que el planeta ha vivido, ya que fue entonces cuando los seres unicelulares evolucionaron a formas más complejas y dieron lugar a los primeros organismos pluricelulares, primitivos antepasados de la fauna que pervive en la actualidad.

Pero la falta de restos fósiles impide reconstruir un mapa completo de la evolución animal durante esta etapa.

Gracias a la técnica del reloj molecular, que sirve para datar las divergencias entre especies, ya se sabía que las esponjas existían desde hace entre 850 y 635 millones de años, pero hasta ahora no se habían encontrado pruebas fósiles que lo confirmaran.

Adam Mallof, científico de la Universidad de Princeton (Estados Unidos) que lideró la investigación, explicó a través de una conferencia telefónica que el hallazgo de los fósiles resultó algo "fortuito" ya que desde hace cinco años visita Australia junto a su equipo durante dos meses al año, pero con el propósito de investigar la co-evolución de animales y clima.

Aunque la búsqueda de estos restos de esponjas no fuera su objetivo principal, Maloof reconoció que resultó "gratificante" encontrar pruebas fósiles que confirmaran lo que se había planteado gracias a los relojes moleculares: que los primeros animales aparecieron antes del periodo conocido como "Tierra Bola de Nieve", una sucesión de diez millones de años en los que el planeta vivió la etapa glaciar más larga e intensa de su Historia.

Maloof destacó que el descubrimiento "será de gran utilidad para revelar las raíces de los albores de la evolución animal".

"Hay muchos registros fósiles perdidos, sobre todo del inicio, que constituyen un gran vacío de conocimiento. Pero poco a poco, con la mejora de las tecnologías y el trabajo de la comunidad científica, cada vez tenemos más información para completar esos vacíos de pruebas y trazar el mapa de los inicios de la evolución" afirmó Maloof.

El científico apuntó a la tecnología empleada durante esta investigación como la clave para esclarecer el origen de los fósiles.

El equipo liderado por Maloof tomó instantáneas de los fósiles hallados en las rocas australianas y gracias a un novedoso programa informático consiguieron unir esas imágenes para crear modelos en 3 dimensiones en los que pudieron observar que los restos correspondían a animales con una forma irregular.

Las reconstrucciones revelaron además una serie de canales de apenas un milímetro de diámetro que recorrían el interior del animal con una estructura similar a la que forman los tejidos filtradores de las esponjas modernas, lo que permitió a los científicos concluir que los restos encontrados pertenecían a los antepasados de estos animales.

sábado, 22 de agosto de 2009

Estudiantes de ingeniería españoles, preparados para enfrentarse a un tsunami

Elaborar un plan de emergencias tras un tsunami o crear un banco en tiempos de crisis son algunos de los problemas que han tenido que resolver cuatro estudiantes de ingeniería españoles para ganar la competición BEST, en la que participan a los mejores de Europa.

Dos estudiantes de la Universidad Carlos III de Madrid, Miguel Robelas y Carlos Trejo, y dos de la Politécnica de Cataluña, Anna Inetskaya y Daniel Jiménez, han sido los ganadores de una competición en la que se enfrentaron a 80 estudiantes de 18 países de Europa y que puso a prueba su lógica, creatividad y conocimientos técnicos.

Después de ganar en las fases local y nacional, el equipo llegó a Gante (Bélgica), donde se celebró a principios de este mes la final europea de la competición que organiza la asociación de estudiantes de ingeniería BEST.

Las pruebas, según ha explicado la responsable de contenidos de la competición, Lucía Marquina, van más allá de los conocimientos técnicos, "que son necesarios para saber qué ideas son aplicables y cuáles son una utopía", y tratan de comprobar la capacidad de los estudiantes para economizar y exponer su proyecto.


El problema más complejo al que se enfrentaron los 40 ingenieros
que competían en la categoría de "Case Study" fue la elaboración de un plan de emergencias, a corto, medio y largo plazo, para un país recién asolado por un tsunami.

Para Daniel, estudiante de Telecomunicaciones y voluntario en Cruz Roja desde hace tres años, la prueba del tsunami fue la más "creativa" de una competición que le ha hecho "disfrutar" con los retos que les proponían y ha sido "enriquecedora" por los contactos profesionales que ha hecho.

El responsable de financiación de BEST, Aleix Torres, ha destacado que la competición sirve para unir a empresas, "que conocen las ideas frescas de los jóvenes", y estudiantes "que tienen una buena oportunidad de introducirse en el mundo laboral".

El navegador para Internet Ópera está estudiando las propuestas de los estudiantes para introducir mejoras en su producto, y el equipo español dio con un resultado que ya se estaba aplicando en la vida real cuando se les planteó la creación de un banco como solución anticrisis.


"Engancha porque es un desafío en un espacio de tiempo muy concreto y puedes comparar tus resultados con los de los demás", sostiene Carlos, que opina que el éxito de su equipo estuvo en el "equilibrio" entre ingenieros
industriales y de telecomunicaciones.

En mayo del próximo año se celebrará en Canadá la final internacional de esta competición que, tras repartir 36.000 euros entre los ganadores de las fases local y nacional en España, ofrece como alicientes en sus fases finales la posibilidad de entablar más contactos profesionales y de enfrentarse a nuevos retos.

El equipo español espera con ilusión la final. "Ya estamos mejorando el inglés, leyendo algún libro de management y practicando nuestra oratoria", explica Anna, que defiende que la "diversidad" que aportan los estudios de ingeniería junto a una formación complementaria "hacen el futuro".