sábado, 8 de mayo de 2010

Se cumplen 40 años de "Let it be", el último álbum de los Beatles

Hoy se cumplen 40 años del lanzamiento de "Let it Be", el álbum que el 8 de mayo de 1970 puso punto y final a la trayectoria del grupo de pop más grande todos los tiempos: los Beatles.

En 1966, los Beatles habían tomado la determinación de dejar los escenarios para centrarse en su trabajo de estudio.

Sin embargo, dos años después, y tras la tortuosa grabación del disco conocido como "El álbum blanco", McCartney comenzó a gestar un proyecto que inicialmente se llamó "Get Back" y que buscaba la vuelta de la banda a sus orígenes.

La idea de McCartney consistía en la preparación de nuevos temas que se pudieran presentar al público sobre los escenarios, en directo, y la filmación de todo el trabajo para una película.

Los Beatles se pusieron en marcha, pero los problemas que habían dificultado el trabajo durante la grabación de "El Álbum Blanco" no tardaron en resurgir.

La presencia de la pareja de John Lennon, Yoko Ono, en el estudio de grabación, la muerte del manager del grupo desde sus inicios, Brian Epstein, que dejó a los Beatles sin representación ni liderazgo, y el individualismo cada vez más acusado de todos los miembros de la banda hicieron de la grabación de "Get Back" una "experiencia desagradable", tal y como la describió George Martin, el productor de los de Liverpool.

Lennon y McCartney habían perdido el interés por componer juntos y el ambiente estaba tan cargado que Harrison abandonó la banda durante diez días.

Sólo la presencia del teclista Billy Preston, que se unió a la grabación de algunos temas, consiguió calmar los ánimos durante un tiempo.



Sin embargo, en la película resultante de la filmación de las sesiones de estudio quedaba patente que McCartney, Lennon, Harrison y Starr ya no funcionaban como banda.

El proyecto se abandonó temporalmente por la grabación de "Abbey Road" y no se retomó hasta principios de 1970 de la mano del productor estadounidense Phil Spector, conocido por su característico muro de sonido.

Después de barajar otros escenarios como una barca en el Támesis o el desierto de Túnez, los Beatles dieron un concierto, el último de su carrera como conjunto, en la azotea del edificio de Apple Corps en el número 3 de Savile Row, la calle de los sastres a medida de Londres, para presentar "Let it be".

En el estudio, Spector añadió al material grabado un año antes fondos orquestales y coros. El disco resultante, el único no producido por George Martin, no agradó a McCartney, que había concebido el proyecto como un álbum con sonido en directo.

Para resarcirse, en 2003, McCartney lanzó "Let it be...Naked", una reedición con su propia versión del material original.

El proyecto, gestado como "Get Back", como una vuelta al rock and roll y los conciertos que habían caracterizado a la banda en sus inicios, concluyó como "Let it Be" (Déjalo estar) y con la separación de los de Liverpool.

McCartney había decidido dejar la banda y el 10 de abril de 1970, una semana antes de la salida de su primer trabajo en solitario, anunció la disolución del grupo en una entrevista en la que descartaba volver a trabajar con Lennon.

Con este anuncio, McCartney no sólo contravino la petición de sus compañeros de retrasar el lanzamiento de su nuevo disco, muy cercano en el tiempo a la salida de "Let it be", sino que se adelantó a Lennon que seis meses antes ya había comentado su intención de dejar los Beatles, pero que no lo hizo público porque estaban a la espera de solucionar algunos problemas de representación.

"Siempre estaba buscando una excusa para dejar los Beatles, pero no tenía valor para hacerlo. La semilla estaba plantada desde que dejamos los escenarios, pero me asustaba la idea de abandonar el palacio", reconocería Lennon diez años después.

"Let it be " consiguió ser número uno en la lista estadounidense de éxitos Billboard durante tres semanas y la banda sonora de la película se llevó un Oscar.

Sin embargo, la crítica no acompañó al álbum de despedida de los Beatles que el crítico de la influyente revista "New Musical Express" Alan Smith definió como "un epitafio roñoso, una lápida de cartulina, un triste y cutre final para un grupo que hizo borrón y cuenta nueva en la música pop".

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